Me asomo a la ventana,
las verdes praderas
hoy son altos muros de piedra.
Me siento en el jardín,
los gritos de júbilo
hoy son acelerones bruscos.
Me voy al puerto,
el ajetreo y los barcos
hoy son tranquilidad y espacio.
Me tumbo en la cama y pienso...
da igual lo que haya
porque nunca más lo habrá.
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